Y ahí
estaba yo, mirando el techo a la espera de cualquier sonido que indicase que
Enma o Ashley se habían levantado, estaba… ¿En uno de esos momentos en lo que
te despiertas y te pones a pensar en todo? Pues sí, básicamente, encima más
tenía para pensar después de mi conversación de ayer con Mario, hasta a tantos kilómetros es capaz de acordarse de mi. Perfecto.
Pero el
sonido de la puerta de al lado me sacó de aquel momento pensativo que estaba
teniendo (llamémosle así) pues en realidad Ashley y Enma se estaban portando de
lujo conmigo, pero los primeros días me daba un poco de vergüenza pasear por la
casa como si fuese la mía, así que esperé a que alguna de ambas se levantase.
Ashley
fue la primera en hacerlo, mejor, porque siempre vas a tener más confianza con
tu amiga, que con la madre de tu amiga. Es inevitable.
*toc toc
toc*
-Ashley:
¿Iris?- ¿me estaba leyendo el pensamiento? Estuve un rato riéndome yo sola
porque me hacía mucha gracia como los ingleses pronuncian mi nombre, es como
una especie de…/airish/ o algo por el estilo- ¿Puedo pasar?-siguió insistiendo,
la verdad que mi cara no estaba en muy buenas condiciones, pero por lo visto yo
no era la única que se acababa de
levantar.
-Iris:
Claro, claro- dije medio riéndome, no lo podía evitar.
Pero lo
que no pude evitar de verdad fue la avalancha que Ashley hizo sobre mi y mi
cama diciendo:
-Ashley:
¡Vamos a desayunar! Y cámbiate rápido que ya he hablado con Evelyn y en una
hora salimos - en esos momentos maldije
haberla dejado entrar en mi habitación ¿Por qué a todo el mundo le da por
gritarme cuando duermo?.
-Iris:
Vale, en 15 minutos estoy lista y bajo a desayunar.
A Ashley
le pareció bien porque me respondió con el dedo pulgar levantado, lo que
entendí como un “ok”. Y como no, acompañado de una dulce sonrisa.
Esta
chica lo tenía todo, seguro que su novio está muy orgulloso de ella porque por
lo que me contó ayer, ella está súper feliz con él. Además, creo que para que
lleven un año ya tiene que haber mucho amor por miedo, ya que hoy en día, durar
dos meses ya es dar gracias, y sinceramente, me alegro mucho por ella porque se
lo merece.
Por fin,
me centré en que tenía quince minutos para ducharme y cambiarme, esa última
parte me costó un poquito más, pues siempre tardo mucho en elegirla.
Al fin y
al cabo solo iba a pasar el día fuera, pero nada especial, así que me puse
esto:
Cuando
salí de casa con Ashley incliné la cabeza hacia el cielo, y pude observar un
cielo bastante nublado, pero supongo que esto aquí es normal.
-Ashley:
Sí, esto aquí es normal, no te preocupes, ya te acostumbrarás-me dijo a la vez
que me colocaba su brazo por mis hombros.
La verdad
es que yo no podría vivir aquí, a mi estos tiempos me parecen muy depresivos y cansados,
algo gordo tendría que pasar para que yo me quedase aquí más tiempo.
-Iris:
Pues tardaré en acostumbrarme pero bueno ¿Nos vamos?-dije con espíritu, a mi no
me hunden el día unas nubes tontas.
-Ashley: Mira,
ahí están Olga y Evelyn-su dedo señalaba hacia la puerta de mis majísimas
vecinas.
Olga iba
así vestida:
-Iris:
ye, ¿Qué tal tu primera noche?- le pregunté aunque suponía la respuesta.
-Olga:
Genial se queda corto, adoro esta familia. ¿Pero sabes a quién adoro más?.
-Iris:
¿Hugo?- contesté aborrecida, era obvio, esa respuesta era más predecible que
todas las anteriores. Pero quién mejor que yo para entenderla, a mi me pasaba
lo mismo con Mario, aunque ella sabía que no me gustaba mucho a hablar de eso
porque mis mejillas se ponían rojas y entonces si que lo pasaba mal.
-Olga: A
mi perra Kira- ZASCA!, ¿estás de coña? ¿Enserio?- JAJAJA que no tonta, la echo
de menos, pero sí, una vez más has acertado – menos mal que había acertado sino
me empezaba a preocupar.
Olga y yo
continuamos hablandode nuestras casas mientras Ashley y Evelyn iban cuatro
pasos más adelante de nosotras y así solo teníamos que seguirlas porque si
ahora desapareciesen, Olga y yo tenderíamos un problema para volver a casa.
Una vez
terminada nuestra conversación, nuestras “gemes” (así les llamábamos Olga y yo
a Ashley y Evelyn ya que su relación entre ambas era igual que la nuestra) se
unieron a nuestra altura y nos mostraron los autobuses para ir al centro e ir a
cualquier pueblo de nuestro alrededor y para terminar la mañana nos llevaron
hasta el Starbuck’s más cercano.
-Gemes:
¿Qué queréis? Os invitamos- nos preguntaron a la vez.
-Iris: Yo…
un batido de vainilla y Olga lo mismo- respondí sacando un billete con intención
de pagar nuestras cosas, pero Evelyn se adelantó y no me dejó pagar.
-Olga:
Gracias Iris por dejarme opinar- pude captar una intención de ironía en sus
palabras pero sabía que a ella también le gustaba ese batido, la conozco
demasiado.
Le
contesté realizando una mueca de amistad y ella hizo lo mismo, esas cosas me
encantaban, sabía que para cualquier cosa o tontería ella me aceptaba y me
quería tal cual. Al igual que yo a ella.
Ashley
nos anunció que teníamos que volver para comer.
Saliendo de Sturbucks, donde estábamos muuuy
calentitas, una gran gota y muy fría se depositó en mi frente y fue bajando
lentamente hacia mi nariz. Mis ojos se pusieron bizcos observando la gota y
riéndome como una niña pequeña.
-Olga:
¿Puedes quitar esa cara de retrasada?- me lo dijo con amor, pero sé que tenía
envidia, porque yo tenía una gota y ella no. Ts.
Pero esto
tardó poco en contraponerse a lo que había dicho porque cuando me quise dar
cuenta ella y yo teníamos todo el suéter mojado y no éramos las únicas afirmé
mentalmente mirando a las gemes.
Ashley
puso cara de pensativa y decidió sacar su móvil.
En ese momento vi como Evelyn se acercó hacia
nosotras y nos comentó que estábamos a 20 minutos andando de casa y que si
seguíamos andando llegaríamos empapadísimas.
-Olga: y…
¿no pueden venir vuestras madres?- noté que Olga no quería sonar molesta.
-Evelyn:
No..-dijo apenada- están trabajando, trabajan todos los días.
-Ashley:
Don’t worry!, solucionado- saltó a la vez que se acercaba hacia nuestro refugio
en un portal, el primero que habíamos visto. A veces, Ashley me recordaba a una
Barbie o algo por el estilo cuando estaba feliz, además de su vocecita – he
hablado con los chicos y nos han ofrecido su casa para ir a comer, ahora viene
Liam a recogernos.
-Iris:
Perdón chicas- me disculpé entrometiéndome en la conversación- ¿me he perdido
algo?-no hablaba solo por mi, porque noté que Olga se encontraba en la misma
situación que yo.
-Evelyn: No,
no, te explico- Evelyn movía las manos con intención de que Olga y yo
entendiésemos todo lo que nos decía – Como os he dicho, nuestras madres
trabajan y no nos conviene ir andando a casa, pero no os preocupéis porque
tenemos los mejores amigos del mundo, y tienen coche, así que.. SOLUCIONADO-
ojalá yo tuviera esa vitalidad y energía para solucionar las cosas, porque me
veía yendo a casa andando – os van a caer genial- con esas sonrisas convencían
a cualquiera, que no me lo dijese dos veces.
-Ashley:¿Todo
claro?- Olga y yo asentimos con la cabeza, tampoco hacía falta ser superdotado
para entender eso – Por cierto Iris –dijo sorprendida- Liam es mi amigo el
surfero que te dije.
Hice
memoria de lo que habíamos hablado ayer y caí en la cuenta a lo que se refería. Al menos ya tengo tema
de conversación.
*piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii*
Un
molesto pitido sonaba en frente nuestra, creo que venía del coche negro que
terminaba de aparcar. Aunque con un solo *pii* hubiese sobrado, pero no, él lo
prolongó hasta que entramos en el coche.
Ashley se
sentó detrás con nosotras y Evelyn delante a su lado. La verdad es que no le
pude ver bien la cara porque lo tenía en frente y solo veía su asiento.
-Liam: Me
vais a llenar el coche de agua, bueno, no me importa, es el coche de Louis así
que si se enfada yo no sé nada eh- nos dijo excusándose, su voz me resultó muy
masculina y grave ya que de momento era
el único contacto que tuve con él.
Hablar de
algo que te gusta como el Surf y más de una persona que también está puesta en
el tema fue lo necesario para que el viaje se mi pasase volando.
Me quedé
empanada mirando por la ventana, pues el coche se había metido en un barrio
bastante lujoso, las casas eran preciosas.
-Liam: Ya
hemos llegado, esa es nuestra casa- su mano señalo a una bonita y grande casa
-Olga:
Aiba, ¿aquí es donde vivís?- Olga estaba alucinando.
-Liam:
Aquí es donde vivimos los cinco, pero cada uno tenemos nuestra casa-respondió
bajando de coche-¿Entramos en casa?
Ahora la
que estaba alucinando era yo, cuando bajó del coche para abrirme la puerta lo
vi. ¿Enserio existen chicos tan guapos? Entonces me acordé que aún me quedaban
por conocer a cuatro más
-Iris: Sí
sí, entramos– dije con una gran sonrisa mientras Olga me miraba y nos reíamos.
-----------------------------------------------------------------
Bueno Bueno, ahora ya empieza la historia con los chicos, no tardaré mucho en subir el siguiente capítulo,




No hay comentarios:
Publicar un comentario