miércoles, 19 de marzo de 2014

Capítulo 15. Seré tu cielo si quieres volar.




Y después de aquello, después del mejor regalo del mundo que me podrían haber hecho. 
Pasé el resto de mi fiesta con él. Con la única persona  con la que quería pasar MI día.

Me descalcé los tacones sujetándolos con mis dedos a la vez que apoyaba mis pies sobre el frío asfalto y diciendo cosas sin sentido. Nada de lo que habíamos hecho tenía sentido en esa noche. Pero la noche continuaba…

No podíamos parar de reírnos, como dos niños pequeños haciendo el tonto durante horas. Eso, o que habíamos pillado el punto bueno de alcohol. Sin pasarse. Lo suficiente para que Harry no supiese abrir la puerta de su casa.

Iris: ¿Puedes abrir ya? – le exigí entre carcajadas
Harry: ¡ABRE TÚ! – gritó.
Iris: tsss – le indiqué bajando el volumen de su voz – que te van a oír – aunque seguro que ya nos hubiesen oído. Llevábamos gritando desde que habíamos bajado del coche.
Harry: ¿Con qué no quieres que grite? – me susurró-  pues me da igual, PUEDO GRITAR  ¿o me lo vas a impedir? SÍ, VOYA  GRITAR. Y PARA QUIÉN NO SE HAYA ENTERADO HOY ES EL CUMPLEAÑOPS DE MI CHICAAAAAAA. – Está loco.

La luz de la casa de enfrente de encendió a causa de su escandalera.

Iris: jajajajajajaja, madre mía… abre ya Harry, que nos van a echar.
Harry: ah, ERROR, te echarán a ti, pero a mí no, es mi casa.
Iris: Imbécil.
Harry: Eh…… - sonó pensativo, cosa que nunca hace – vamos a entrar por la ventana.
Iris: jajajaj ¿pero qué dices?
Harry: Yo no puedo abrir chica.

Se acercó a su marco de la ventana y lo  levantó haciendo fuerza, cualquiera entra  a robar aquí.

Harry: ¿a qué esperas? – me preguntó  intentando entrar él primero.

¿Estamos asaltando su propia casa? Raro ¿no? Pero bueno, después de tantas cosas, eso ya no era nada.

Logré saltar como pude por el bordillo hasta quedar sentada en el banquito de la ventana. 

Harry había sido más rápido y había entrado primero. Me agarró por la cintura para bajarme de este y yo apoyé mi peso sobre él, lo que provocó la caída monumental del día. 

Los dos. Solos. Felices. En el suelo ¿es eso normal? Más risas tumbados en el suelo, pero de repente la mía se cortó.

Mis ojos visualizaron el sofá. Mi parte de sofá. Y Harry intuyó mis intenciones, así que se levantó corriendo para llegar antes que yo y que esta no pudiera ser invadida por mí. Pero yo fui más inteligente y me tiré sobre su espalda para impedirlo y aplacarle contra el suelo. Ganando así ventaja a mi favor. Sus manos cogieron mis pies, para evitar que me levantase y enganchada a su espalda se tiró sobre el sofá. Y básicamente, me aplastó.

Harry: Empate – chilló más, alzando las manos en el aire de felicidad conmigo debajo de él.
Iris: Eso no está claro – le empujé separándole de mi y aprovechando para ponerme encima de él – Ahora gané yo.

Mis piernas se enrollaban sobre su cintura, pues era mi presa. Yo había ganado. Yo siempre gano.

Y entre tanta risa y buenos momentos, apoyé mi cabeza sobre su pecho para descansar. Pues incluso eso termina cansándote. Este respiraba exhaustivo al igual que el mío. Su mano se reposó sobre mi pelo acariciándolo, y buscando la tranquilidad que algún día llegaría. Que pronto llegaría.

Después de darme cuenta que estaba en unos de mis mejores momentos me alcé, para agradecérselo a modo de beso. El cual él continúo.

Su torso se inclinó hacia arriba, y yo con él. El beso pasó a algo más tenso, más expectativo, más… más de Harry.

Podríamos estar riéndonos, y todo eso, pero éramos muy conscientes de todo lo que pasaba y menos mal. Jamás querría perderme aquello.

Sus manos despeinaban mi pelo, y las mías alborotaban el suyo, se podría decir, que nos complementábamos bastante bien.

Para mí, era curioso, que después de todo, estuviésemos ahí, besándonos, como otras veces habíamos querido, como otras veces hemos hecho. Como siempre haremos.

Me agarró fuertemente las piernas sobre su cintura, y se alzó de sofá para andar hasta su cuarto sin despegar sus labios de los míos. Era un poco complicado para él, cargar conmigo y andar por las escaleras, lo que producía que se nos escapase alguna risilla involuntaria. El equilibrio, en esos momentos no era un punto fuerte.

Cuando llegamos arriba, mi mano se separó de él, para buscar el interruptor y darle luz al oscuro pasillo en el que estábamos. Pero la suya, me lo impidió y la condujo hacia él de vuelta. No hubo oposición por mi parte.

Enseguida reconocí su habitación entre la penumbra, ya había estado ahí antes. Le di un empujón  a la puerta y esta se abrió de inmediato. Lentamente, comenzó a caminar, apoyándome sobre la pared y cerrarla de nuevo. Los besos continuaban, nunca cesaban y no tenían porque hacerlo.

Su cuerpo se sentó sobre el borde de su cama. El olor de aquella habitación me resultaba familiar. La diferencia de la otra vez, es que ahora no dormiré sola.

Mi peso estaba sobre sus rodillas, sentada cara a cara con Harry. Aunque esta sea la única parte de su cuerpo que viera gracias a algún rayo de luz que entraba por la persiana de su ventana lo que indicaba un nuevo amanecer.

Su boca se inclinó por mi cuello, dejando suaves mordiscos sobre este y sus manos contrastaban el frió y el calor por mi delicada espalda, lo que me producía ciertos escalofríos, pero no desagradables. Si no, apetecibles.

Yo tampoco me quede quieta, mis manos, como siempre, se perdían por la cabeza de Harry, era algo irresistible que nunca cambiaría.

Luego bajaron a su camisa, para desabrochar botón a botón, lo que quería haber hecho hace tiempo, incluso tendría que separarme un poco, pero su olor me tenía pegada a él. Siempre me tiene pegada a él.

Mis brazos le empujaron hacia atrás, recostando su cuerpo sobre la cama, la cual estábamos dispuestos a compartir. El mío cayó sobre él, besando su cuello e inspeccionando con cada uno de mis dedos cada músculo, cada respiración, cada gota de sudor, cada aliento. Que Harry desprendía.

Harry: - se separó  a penas de mi rostro- Iris… no tienes por qué… -Mis labios fueron lo suficiente rápidos para callarle, pues no quería ningún impedimento en esta noche/amanecer, ni siquiera él mis.

Las manos de Harry se aferraron a mi cintura para girarme y colocar mi cabeza sobre su almohada desprendiendo su cuerpo sobre mí, pendiente de no colocar todo su peso. 

Después, quitó mi camiseta perdiéndola por la oscuridad, entre todas las cosas de antes.
La  boca de Harry iba rozando la mía de vez en cuando alternándose con mi cuerpo, el cual cada vez estaba más nervioso y a veces él calmaba.

Mi falda siguió a mi camiseta como un juego donde la ropa solo actuaba de impedimento entre dos personas y el calor que desprendían resultaba ser el ganador.

Hasta ahora solo me había estado dejando llevar por los sentimientos, y el deseo, pero no me había parado a pensar ciertamente, hasta que los nervios se iban apoderando de mi cada vez más. Y más.

Harry: eh – sus ojos verdosos, se clavaron en mí. Seriamente, cortando sus besos, apagando su calor- Eres perfecta ¿Vale?
Iris: - me sonrojé por todo, por eso, por falta de ropa, porque me había pillado.
Harry: ¿Qué pasa? No quiero que te sientas obligada – susurró con sinceridad, sabía que lo decía de corazón, pero no era él. Era yo.
Iris: Harry… - le aparté la mirada, porque si no me perdería ahí por mucho tiempo y jamás podría acabar la frase – pues eso… - él esperaba mi respuesta - que es mi primera vez.
Harry: ¿cómo? – su rostro se desnaturalizó.
Iris: ¿Por qué te sorprendes?
Harry: Dios… - se apartó de mí, levantándose de la cama. Yo no entendía nada, pero no me hacía mucha gracia quedarme así ahora – Pensaba que tú y Louis…
Iris: ¿Qué? ¡No! – me impacté por su suposición.
Harry: Tendrías que habérmelo dicho Iris, no lo sabía. No quiero que tu primera vez, sea así. Y más, confiando en mí. Yo pensaba que tu ya sabías, pues eso…
Iris: - me levanté cogiéndole de los hombros, para que volviese conmigo – Ven, estaba siendo perfecto – le susurré suavemente en su oído.

Le atraje hacia a mí, devolviéndole a la cama. Conmigo. Y Apartando todo aquello que ya podría estorbar definitivamente.

Su cara se encontró a la altura de la mía. Lo suficiente para ver, solo aquello que necesita. Él. Su cuerpo. El mío.

Harry: Déjame preguntarte si quieres amanecer hoy conmigo – sonrió.
Iris: Hoy y siempre – me besó, tranquilizando, mi respiración cansada y nerviosa que me delataba y no podía evitar.

Se separó un minuto, ya sabéis, protección, precauciones y esas cosas. Y volvió hacia a mí.

Le agarré de la cadera fuerte con las piernas, para evitar que volviese a escaparse.

Iris: Confío en ti – susurré  a penas. Clavando nuestras pupilas.

No hizo falta más para convencerle. Y entonces se produjo, un estallido, una explosión, un sentimiento incomparable.

Sentí sus dedos entrelazarse con los míos y apretarlos con fuerza como si fuese la última vez. Sentí calor, frío, calor, escalofríos, le sentí. Como nunca lo había hecho, como si ahora mi mundo solo dependiese de él. Lo aferraba con más fuerza por impulsos que mi cuerpo me daba, y mis manos se resbalaban por él a causa de la sudor que ambos desprendíamos seguido de mi respiración agitada. Nuestros cuerpos parecían entrelazarse en una carrera o batalla de baile, del cual, ninguno quería perder. Con la que ninguno quería terminar.

Siempre he pensado como sería mi primera vez, con quién, cuándo, dónde… pues aquí está la mía. ¿Dolor? A penas,  si te dejas llevar por la persona en la que amas, no tendrás por qué sentir dolor, solo satisfacción y orgullo por encontrar a alguien que sea capaz de hacerte sentirte así. Pues solo una persona en esta vida, puede lograr eso. Y en la mía es Harry.

El calor y la oscuridad de la habitación, comenzaron a desaparecer, a esfumarse. Todo tiene un fin.

Harry se acostó a mi lado, imitando, mi sonrisa. Nunca podría imitar la felicidad que sentía en ese momento.

Los rayos de sol, se asomaban por la ventana, lo que me facilitó ver bien el cuerpo de mi chico. Porque ahora solo era mío.

Me estiré, para cubrir con sus sábanas mi cuerpo y colocarme encima de él otra vez.

Nos sumergimos. Juntos. En aquellas frías sábanas, para devolver el calor que ni el sol tímido que se asomaba era capaz de ofrecernos.

***NARRA HARRY***
¿Qué deciros? Que podría estar así el resto de mi vida. Que esto no tiene ni punto de comparación entre Ash e Iris.

Verla ahí, insinuarse, en frente de mi, con una sábana, la culpable de todo, dejando al descubierto su pierna. Parece tan delicada y con ganas de más, que me lo pide a gritos. Yo no me puedo negar. Solo cumplo órdenes.

Es entonces cuando me acerco a su oído, para decirle todo aquello que siempre he pensado de ella y el orgullo solo era una barrera.

Se lo digo en voz bajita, mientras cumplo con lo que me pide, para que nadie se entere, solo quiero que lo sepa ella. Porque algo es especial cuando lo saben pocas personas. Y ella es demasiado especial.

Ella es tan irresistible…

I found your lips 
So kisseable 
And your kiss 
unmeassable 
Your finger tips 
So it's searchable 
And your eyes 

Irresistible

Ella se apega  a mí, como salidas a sus preguntas. Yo me apego a ella como entradas a un nuevo mundo.

Nunca tendría que avergonzarse de su cuerpo ni de nada, mis ojos la perciben perfecta y mis manos la captan delicada, pero apetecible.

Mis labios la prueban y le ruegan que se quede una mañana conmigo.

La que está siendo nuestra mañana.

***FIN DE LA NARRACIÓN DE HARRY***
--------------------------------------------------------------------------------------------- 

¡Hola chicas! Lo sé, matadme, me lo merezco. Casi un mes o un mes. He perdido la cuenta… Lo siento mucho de verdad, pero se me juntaron los exámenes y las fiestas en Valencia (Fallas) y me había resultado imposible escribir.

Pero, hoy he encontrado un huequecito y os he escrito esto. Que aunque sea corto, espero que sea suficiente. Ya me diréis.

Lo siento mucho de verdad.


Un besoooJ

2 comentarios:

  1. Oiiiiins! Me ha encantaaaado, super bonito todo. No vuelvas a tardar tanto en escribir eh? Jajajaja :)

    ResponderEliminar
  2. Jajajajajaj confieso que me ha costado un poquito, pero si os ha gustado; entonces vale la pena.
    Ahora volvemos a la rutina y no tardare tanto :))

    ResponderEliminar